La niña de los ojos de Dios

Escrito el 13/07/2026

Porque la porción del Señor es su pueblo; Jacob es su herencia asignada. Lo halló en una tierra desolada, en la rugiente soledad del yermo. Lo protegió y lo cuidó; lo guardó como a la niña de sus ojos.
— Deuteronomio 32:9 – 10

Los versículos de hoy son parte del conocido cántico de Moisés. En este, oímos sobre la protección de Dios y cómo él nos sostiene en sus cuidadosas manos. Dios nos protege como a la pupila (o niña) de sus ojos. ¿Alguna vez has pensado sobre esto? La pupila es una parte sensible de nuestros ojos que recibe la protección constante del resto del cuerpo. Tan pronto algo amenaza nuestros ojos los párpados se cierran por reflejo, giramos el rostro, lo protegemos con la mano, las lágrimas brotan, etc.

Todo el cuerpo reacciona para proteger un pequeño órgano. Esa es una ilustración interesante de cómo nuestro Dios nos ama en Cristo y nos protege totalmente en medio de cualquier circunstancia.

Si confías tu vida única y exclusivamente al Señor, te encuentras guardado en sus manos poderosas. Nuestro socorro y protección vienen del Señor que creó los cielos y la tierra. Él es poderoso para dar descanso a tu corazón y proteger tu andar aun cuando el camino se torne difícil.

Protegido por Dios como la niña de sus ojos

  • Medita en este pasaje de la Biblia y piensa sobre la protección de Dios.
  • ¡Confía! Dios es superior a todas las cosas en este mundo y él cuida de ti.
  • Ora y deposita tu confianza en el cuidado del Señor sobre tu vida.
  • Da gracias a Dios constantemente. Dios nos libra de muchas cosas que ni siquiera podemos imaginar.
  • Lee y estudia la Biblia. Busca conocer más a Dios a través de su Palabra.
  • ¡El Señor te protege! Él nos trata con cariño, nos da gracia, consuelo y paz. ¡Créelo!

Oración:

Padre celestial, gracias porque me amas y me guardas como a la niña de tus ojos. En medio de las dificultades, ayúdame a recordar que nunca estoy solo(a), porque tu mano poderosa me sostiene y tu presencia me acompaña. Hoy deposito en ti mis preocupaciones, mis temores y mis cargas, confiando en que tú cuidas cada detalle de mi vida. Fortalece mi fe para descansar en tus promesas

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